(Source: swing-onthis)
Bueno, nos vemos en Rayuela. Misma página, mismo lugar.
… Ayer me robaron a mí.
7:30pm, caminata en una calle tranquila
Un tipo bien vestido y un cuchillo frío en la boca del estómago que me pedía el celular
Un celular que en ese momento estaba cargando en casa
Un choro lambusio que me sacó 50 bolos del bolsillo
Un “Chamo pero no te lleves la cédula”
¡Boom! Me lanza el bolso en la cara
[Ovarios en la garganta]
Todavía recuerdo la vez que me apuntaron con una pistola en la frente para robar un triste iPod nano de 4Gb, ahí no hubo gesto de amor ciudadano.
Por eso me alegra que este 3er contacto con el hampa, igual que una novela marica de Telemundo, tuviera un final feliz con cuota mínima de pérdida.
¡Gracias señor malandro! Ojalá se gaste esos 50 bolos sabiamente. Yo acá soy feliz de estar viva, tener mi cartoncito tricolor numerado y poder votar el domingo.
Así de bonito quedó nuestro trailer de “Sosias”, primer corto de Garrapata Producciones.
Si ven mucho este video pasamos la materia.
Gracias.
Ver pasar el único bus que te sirve estando a dos cuadras de la parada cuando vas tarde. Llamar a alguien y que suene ocupado porque justamente esa persona también te está llamando a ti. Estar a una calle de la emisora donde trabajas y oír cómo comienzan el programa sin ti. Quedar a encontrarte con alguien en un café y esperar, esperar y cansarte de esperar, e irte un minuto antes de que esa persona llegue a esperarte también.
Mas que llegar tarde, el desencuentro es llegar tarde a conciencia. Es ese mensaje importantísimo que mandas a otro número. Es no llamar al que te gusta porque piensas que lo estás molestanto y que el muy bolsa tampoco lo haga por lo mismo. Es ir corriendo a la tienda a comprar algo cuando sabes que ya cerró. Es imprimir el documento a última hora sin acordarte que ya no tienes tinta. Es ese guitarrista que no toca a tiempo la nota y caga todo.
Un minuto antes puede ser el mejor momento, y un minuto después el peor de todos. Pero qué se va a hacer, hay quienes nacen para llegar tarde a la vida y entonces, toca comprender de golpe que raramente habrá segundas oportunidades en realidades tan escuetas como las nuestras.