Desde que tengo uso de razón, he sentido cierto rechazo a esa frasecita de “Apoya el talento nacional” que, dependiendo de quien lo diga, puede sonar a súplica o imposición. (No sé cuál es peor).
Si analizamos el caso Venezuela, es un país que ha parido muchísimo talento en todas las artes: música, pintura, bailarines, escritores, poetas y diseñadores. Ahora, nadie puede ignorar la otra cara de la moneda, también ha nacido de estas tierras bastante porquería (que en su mayoría, es la que representa y difunde nuestra identidad tricolor al mundo) Y me parece injusto el empeño de meter a todos en el mismo saco.
No sé si es un asunto de diversidad o resignación, pero creo que el gusto define (en este caso) lo que voy a guardar en la biblioteca musical y lo que no. Si bien hay géneros que no me atraen particularmente, no se les puede restar la calidad, el esfuerzo y el ingenio invertido para crear ese producto. Pero eso no significa que así sean malos “te tienen que gustar porque son de aquí”, para que vibren con un pseudo sentimiento patriótico.
La escena musical saldrá del hueco cuando se entienda que el apoyo no se obliga, ni se presume, ni se pide, solo nace. Para que un trabajo pueda funcionar es indispensable la crítica. Esa tecla de “Apoya el talento nacional” pone a nuestra industria en una situación denigrante, como si fueran lisiados que necesitan dar lástima para ser alentados a toda costa.
Yo creo que eso no es necesario, los buenos artistas son pujantes y siguen creciendo aunque sea paso lento, porque hay elementos que entorpecen el camino. Por ejemplo el público, cuyo problema se resume en dos aspectos: Falta de interés y de cultura. Aunque de este tema específico se podrían extender 85 páginas de discusión, el punto es que tener criterio asegura que la industria pueda crecer porque aumenta la credibilidad de cualquier trabajo.
Así que deja de un lado la nacionalidad y valora lo bueno, venga de donde venga. Basta de comprar un disco de acá solo por “apoyar” y presumir que estas dando una limosna. Valora el arte hecho música, escúchalo para que viva, critícalo para que se supere, disfrútalo si te gusta y lo mas importante, compártelo con tu entorno.
Por último: Gente emprendedora, no le paguen a ningún famoso para que apoye su trabajo. Si es realmente bueno lo harán gratis.
Por último dos: Etiquetar de “Talento regional” es una patada en las pelotas para cualquier artista del interior, limitas su proyección. Eso me lo enseñó @willnoname.